martes, 16 de octubre de 2018 | Tipo de cambio: $ valor aproximado

CUASAR NETWORK

En vivo

Videos

Descansa en Paz Descansa en Paz
Descansa en Paz Descansa en Paz

El adiós de Patito Carreón

Redacción: Eliseo Caballero Ramírez, Cuasar Network

lunes, 17 de septiembre de 2018

Morelia, 14 de septiembre, 2018.- La inocencia de un niño, el pequeño Alan y la picardía de su tío Ricardo “el Pato” Carreón se conjugan en una de miles de anécdotas que se recuerdan del inolvidable y querido Pato, contada por su mamá doña Imelda en las primeras horas de velación en la sala de Gayosso.

Dice doña Imelda que Alan estaba en la clase de Kínder y su maestra estaba hablando de sonidos de animales: ¿cómo hace el gato? _miau responde un pequeño ¿y el perro? –guau guau responde otro, ¿y el pollito? –pio pio –muy bien –dice la maestra- ahora ¿cómo hace el pato? Y de inmediato Alan con su tierna voz alza la mano y responde el pato hace: AY LARALAI!!!!!!!!

Y si, esa era solo una de los cientos de frases características del Pato Carreón, como lo escribió Sandra Sáenz apenas unas horas de conocerse el deceso del entrañable amigo Ricardo Alberto Carreón Franco “AY LARALAI”, HAY VECES QUE EL PATO NADA… Y HAY VECES QUE COMO BEBE” “YA NADAMAS ME TOMO ESTA E INMEDIATAMENTE LA QUE SIGUE” o “SI YA SABEN COMO ME PONGO ¿PARA QUE ME INVITAN? recordaba mi querida Sandrita, comadre mía, al igual que el buen Patito.

Y por cierto el Pato me decía: ¡COMPADRE ERERE!!! Y así lo gritaba a todo volumen desde donde me viera y antes de saludarnos efusivamente, efusivo como él siempre fue.

El adiós del Pato Carreón fue motivo para juntar a toda su familia, a su papá Ricardo Carreón Guillén y su mamá Irma Franco Zavala.

Fue momento de recordar a los hermanos ahora ausentes Ricardo y Alejandro con la presencia de Norma, Juan Sergio a la distancia, Victoria, Vania, Carlos y Ruth.

Y su familia directa encabezada por Lupita Ramos, su esposa y sus hijos Yari, Karla, Ricardo Y Pedro Alberto y saber que Pato tuvo cinco nietos: Rubén, Ricardo, Grettel, Mariana y de nuevo otro Ricardo.

Aun con la incredulidad de la partida física del Patito, de mi COMPADRE ERERÉ, comenzaron a llegar los familiares, los colegas, los entrañables amigos, los compadres, todos deseando saber más ¿Por qué él? ¿Cómo fue? ¿si fue el toro o que ocurrió? ¿se pudo evitar? ¡hay que aceptar la voluntad de Dios! Abrazos, llantos, llegada de arreglos florales, de coronas.

EN EL SIGLO PASADO

Conocí a mi compadre el Pato el siglo pasado, cuando yo cubría entrevistas y reportajes para televisa y de inmediato se convirtió el asesor principalísimo de las coberturas taurinas de la corresponsalía y con el tiempo sería el encargado de toros y deportes de la agencia informativa CuasarTV en donde tuvo importantes momentos en diversas plazas del estado, casi siempre en mancuerna con Benjamín Caballero, esté ultimo apasionado del futbol y americanista igual que el Pato.

Pero los deportes no eran su única fortaleza, el Pato, vago como el mismo se definía, siempre fue un bohemio y pues en las coberturas de los espectáculos también tuvo sus muy interesantes aventuras.

Recuerdo que cubría una de las obras de teatro que traía a Morelia el empresario Fernando Figaredo (q.e.p.d) y en el escenario estaba Manuel “el loco” Valdés, quien en un momento de la obra contó un chiste y en el teatro se escuchó la risa sonora y estridente que distinguía a Ricardo, a lo que “el loco” Valdés se desentendió de la obra y volteando hacia el público dijo: “¿apoco está aquí EL Pato Carreón?”

Así de conocido era en todos lados.

En otra ocasión vino con una obra teatral a Morelia Alberto Rojas “el caballo” y cuando algunos reporteros pretendieron entrevistarlo el muy serio les dijo “yo solo le doy entrevistas en Morelia al Pato Carreón y si el no viene pues no hay entrevistas” tras lo cual soltó una tremenda carcajada y salió tras bastidores el mismísimo Pato para festejar la broma que les hizo a sus colegas.

Y así puedo seguir contando más anécdotas El Pato con Cesar Bono, con Sergio Sendel o el Pato en una cena con el elenco de Silvia Pasquel tras una obra de teatro.

SU HOMENAJE

Aun con la incredulidad de su intempestiva partida, aun con muchos de sus amigos sin enterarse de su fallecimiento, se comenzó a organizar un homenaje en su honor, en la Plaza Monumental de Morelia, un lugar donde no cualquiera sale en hombros, no cualquiera da una vuelta al ruedo, pero para alguien tan querido como el Pato Carreón, claro que sí, ¡por supuesto que sí!

Desde antes del mediodía, hora de la cita, la plaza monumental abrió sus puertas, una muy triste pero firme y decidida Marbella Romero andaba de aquí para allá vigilando todos los detalles, que todo estuviera en orden para la llegada del homenajeado, que el sonido estuviera listo, que donde está el sacerdote que oficiará la misa, que si están bien colocados los toldos, que las sillas, que el cristo para el altar. Marbella admirable, cargando aun el recuerdo de haber estado con el Pato en el traslado al hospital, tomando su mano todo el tiempo, viéndole partir irremediablemente.

A la entrada de la plaza, por la puerta de cuadrillas, me encuentro a mis queridos Manuel Laris, Luis Sáenz, Manuel Vargas, al licenciado Ponce de León y al Juanito Camaney y de entrada pienso lo que diría el Patito al verlos: “Órale cabrones, los veo y me da sed”. A la bio!!!

Manuelito Vargas y Manolo Laris me recordaron como el Pato fue parte importante para la organización del festival Woodstock de Morelia, allá por 1993, donde vinieron nada menos que integrantes del grupo “The Doors” y varios rockeros internacionales de los cuales no me acuerdo, pero que estuvieron aquí gracias a las gestiones del Patito Carreón a quien también conocieron y quisieron.

Tan solo de ese festival, inolvidable e irrepetible, se podría escribir una historia aparte, fue todo un éxito y una fiesta al estilo Carreón.

Más adelante veo al negrito Hernández quien me dice, mira este Patito está reuniendo aquí a personas de al menos diez generaciones distintas. Y tuvo razón.

Aun antes de la llegada del cortejo fúnebre, ya se encontraban en la plaza reporteros y fotógrafos de las nuevas generaciones, jóvenes de la lente que aprendieron a querer al pato por su apertura, su alegría y su bondad de enseñar a los nuevos todo lo que sabía, sobre todo en la cobertura de la fiesta brava.

Sin buscar resguardo del sol, comenzaron a ocupar las sillas gente de apellidos de prosapia como los Abraham y los Laris, así como Poncho Barrera, monosabios y trabajadores de la plaza de toros, amigos de la infancia del Pato y amigos de su transcurso de vida como mi comadre Angélica Ponce y sus hijos Vilo y Alex, como Jaciel Segundo, Azucena Silva, el elegante Arturo Pérez Morelos, Alejandro Téllez y su esposa Mayrita, Julio Martínez quien llevaba la representación de Don Andrés Martínez Guido, su padre, que en paz descanse pero que también fue gran amigo del Patito Carreón.

Junto al altar me encuentro y abrazo afectuosamente a Rafa Servín, mi amigo desde la infancia y muy serio, consternado con una verdadera afectación por la partida del Patito, me dice: “aún no lo puedo creer”, así estamos todos, le respondo.

Por teléfono Jorge Ávila, gran amigo, me dice que no podrá ir porque a esa misma hora esta la sesión en el congreso del estado de la entrante legislatura, por ese mismo motivo muchos buenos amigos del patito no alcanzar a estar en su homenaje.

Los que si estuvieron se seguían contando por decenas, Carlos Vega Saldaña, Azucena Solórzano, Denis y Mago Carrera, Claudia del palacio del Arte, El moreliano, Teodoro Gómez, El seminarista y su entrañable Alejandro Silva.

Seguramente se me van a pasar muchos que estuvieron ahí, la memoria no me da para tanto, el patito tenía amigos de todos los tiempos y todas las generaciones.

Ahí vi también a Fabiola Verduzco, al licenciado José Cortés Valdespino, A Lalo Morales Henaine, a Verónica Maltrana, a Vero Zamudio, Pablo Pérez Chacón, a tantos amigos y amigas.

En otra área de la plaza veo a Amanda Bautista, a Alfa Pérez Carreño, a todos los contemporáneos de los tiempos de CuasarTV Sandra Sáenz con mi ahijadita Valeria, a Lalo Romero, Francisco Zepeda, Omar Arévalo, Claudia Mendoza Carapia y a los compañeros del patito en la SSP Zaira Sanabria, Eliseo “el chiquilín” y Russel.

En lo que recuerdo más nombres, les cuento que antes de iniciar la misa, mi querido Carlos Carreón dirigió unas palabras en honor a quien dijo, no fue su hermano, fue como un padre para él, porque el apoyo que siempre obtuvo de su hermano mayor Ricardo, lo recordará para siempre.

La misa estuvo acompañada musicalmente por la voz de Mónica Sánchez quien, al ser también una amiga entrañable del Patito, interpretó con el corazón en la mano y su voz tuvo un toque especial en todo momento.

Los papás del Patito, don Ricardo y doña Irma, siempre arropados por todos sus familiares y amigos, recibieron innumerables muestras del afecto que cosechó su hijo durante sesenta y tantos años, recibieron cientos de abrazos y pésames, palparon todo el amor que Patito fue capaz de provocar.

Asimismo, estuvieron Pepe Rangel, Fernando y Pablo Ramos quienes en todo momento acompañaron a su hermana y sobrinos en esa tarde de homenaje.

Terminó la misa y llegó así el momento de la partida, entonces llegaría el momento más emotivo.

La vuelta al ruedo fue como solo se podría esperar para un personaje como el Pato Carreón, le arrojaron gorras, flores y sombreros, le gritaron de todo, desde ai lara lai, hasta toñazo, torero, matador, siempre rodeado y seguido por el cariño, mezclado con llanto y sollozos.

Regresó a Gayosso, pero el homenaje y la nostalgia se quedaron en la Monumental.

Tras la velación con más y más amigos llegando a despedirlo llego el sábado de inhumación, mariachis y más anécdotas, más recuerdos alegres del Patito, siempre con el agradecimiento por haber tocado la vida de sus amigos.

Su ahijada Carolina Herrera, si, en serio tenía una ahijada con nombre de ropa de lujo o de perfume, lo describió como un hombre que por donde pasó dejó una estela de cariño y amor.

Su compadre y amigo, mi tocayo Eliseo Herrera lo definió como un hombre que fue haciendo el bien por donde pasó, que vivió como quiso y murió haciendo lo que amaba.

Así lo recordaremos.

Hasta pronto Patito.

Noticias más leidas
 
Síguenos en twitter
Síguenos en facebook